La Religión en la Nueva Era

Spiritual eye joy 2 inchIntroducción

Éste es el tercero de una serie de artículos especiales relacionados con la misión de Paramhansa Yogananda en el mundo. En este artículo me propongo mostrar cómo su misión se relaciona con el mundo como un todo.

La gente ya está familiarizada con los aspectos religiosos y espirituales de su obra. Sabe que vino a traer, tal como él señaló, “las enseñanzas originales de Jesucristo y las enseñanzas del yoga original de Krishna”. Él explicó además que había venido a unir todas las religiones en la comprensión de que la verdadera meta de toda religión es la Autorrealización, la comprensión de Dios como el Ser que mora en el interior de todos los seres.

En sus enseñanzas Paramhansa Yogananda pasó revista a infinidad de rayos de verdad que se habían expresado de distintas formas a lo largo del tiempo y mostró que eran esencialmente el mismo. También expuso una forma de vida válida para todos, una forma que podía dar trascendencia espiritual a campos tan diversos como los negocios, el matrimonio, la educación, las artes y muchos más.

Por último propuso un estilo de vida diferente, que hacía posible incorporar todos estos intereses en una existencia armoniosa y centrada en Dios. Este estilo de vida, que él animó a la gente a seguir durante los años de su misión, sería posible gracias a la creación de “colonias de hermandad mundial”, de las que Ananda World-Brotherhood Village es el primer ejemplo real.

Su amplia y límpida visión y su relación práctica con las necesidades de su tiempo, demuestran que es, en el sentido más amplio posible, un Maestro Mundial. No fue sólo el gurú de un grupo concreto de discípulos, sino que fue enviado para mostrar el camino hacia una nueva era. Fue enviado como salvador de “muchos millones”, como él mismo señaló, que se sintonizarían con el rayo divino que él trajo al mundo en nuestro tiempo, en que la civilización se mueve hacia una etapa de nuevo despertar y de una mayor conciencia espiritual.

En los dos primeros artículos de esta serie hice varias referencias a nuestro tiempo como una nueva era. Swami Sri Yukteswar, el gurú de Paramhansa Yogananda, afirma en su libro La Ciencia Sagrada que entramos en esta era al comienzo del siglo XX. Siguiendo las antiguas enseñanzas de la India, la llamó Dwapara Yuga.

En nuestro tiempo ha habido mucha controversia entorno al concepto de una nueva era. Por una parte se acogió con alegría, aunque también, debemos admitirlo, con cierta exuberancia excesiva, como una excusa para abandonar las restricciones tradicionales, ya sea en las artes, la educación o el comportamiento social. Por otra, el término “Nueva Era” * ha adquirido cierta mala reputación, y es comprensible. Muchos escritores del siglo XX han insistido en que la civilización está en un declive desesperado, no a pesar, sino como consecuencia de los avances de la ciencia moderna.

Además están las grandes religiones, muchos de cuyos seguidores creen fervientemente que las enseñanzas que ellos siguen definen el pasado, el presente y el futuro de este planeta. Para ellos no puede existir una nueva era. Para los musulmanes, la piedra angular de su religión es la afirmación “No hay otro Dios que Alá y Mahoma es su profeta”. Para los cristianos, este año es el 1993 de la Era Cristiana, A.D.*, Anno Domini, el año de nuestro Señor. Especialmente para los fundamentalistas cristianos, estamos acercándonos rápidamente al “fin del mundo” predicho en la Biblia y a la Segunda Venida de Cristo.

Naturalmente una visión del mundo en la cual la humanidad, después de pasar penosamente por siglos de oscuridad, se considera que está preparada y dispuesta a abrazar las estrellas, va a contracorriente de quienes creen que los últimos dos mil años marcan la etapa de iluminación de la era cristiana.

Creo que mucha de la hostilidad que existe hacia la “nueva era” se debe a la forma en que han proclamado su entusiasmo quienes la defienden: científicos que a menudo presumen de poseer una nueva sabiduría en virtud de los hechos que han descubierto algunos de ellos; artistas de vanguardia y otros supuestos iniciadores de nuevas modas que, durante todo el siglo XX, han exprimido hasta la última gota el valor de impacto de la nueva era; y, más recientemente, los hippies y los seguidores de la “New Age”, aunque al menos es más refrescante escuchar a estos, si bien algunas de sus ideas (las cartas del Tarot, “canalizaciones”, danzas tribales) parecen más medievales que futuristas. Al menos el entusiasmo de los llegados tardíamente al escenario de la “nueva era”, no es tan estridente como las reivindicaciones prepotentes hechas por los iniciadores de nuevas modas en los decenios anteriores.

No obstante, el público, ante tanta confusión, se siente desconcertado. ¿Es sorprendente que la gente mire hacia atrás buscando consuelo en las tradiciones, que al menos les resultan reconocibles? Después de todo la relatividad del tiempo reivindicada por Einstein no ha dado al traste con nuestros relojes desfasados. Los descubrimientos científicos no han alterado ninguna realidad humana fundamental.

Lo más notable de los tiempos modernos es que la comprensión humana se ha expandido en todos los campos. Se han abierto nuevas ventanas al universo. Ahora es necesario dar sentido a estas nuevas percepciones de la realidad. No podemos simplemente rechazarlas. Ni podemos continuar abrazándolas, como adolescentes, por su poder de choque. Debemos valorar las nuevas realidades con juicio maduro.

En primer lugar debemos aceptar el hecho de que realmente son nuevas. Y debemos superar el miedo a que los verdaderos valores se vean amenazados. La Verdad no es una casa dividida. No existe enemigo para ella. Y la autoproclamada “sabiduría” que no echa sus raíces en la Verdad, por muy sancionada que esté por la tradición, es simple superstición.

En este artículo explicaré con cierto detalle qué entendía Sri Yukteswar por nueva era y las razones que dio para afirmar que hemos entrado en ella. En apoyo de su afirmación presentaré hechos que no podían ser conocidos en su tiempo, hace un siglo, cuando la hizo. Pues en aquel momento la ciencia todavía tenía que hacer los descubrimientos que justificaran y que actualmente han justificado, sus afirmaciones.

La primera parte de este artículo es de interés tan amplio que tengo intención de utilizarla como base para escribir un libro sobre el tema. De hecho este artículo ha resultado muy difícil de escribir porque sus ideas se ramifican hacia dos tipos muy distintos de audiencia: en primer lugar los miembros de la Iglesia de Autorrealización de Ananda y en segundo el público en general, a quien trato de mantener a raya mentalmente, al menos hasta que este artículo esté terminado.

Especialmente en el primer capítulo, hay ciertos puntos en los que me hubiera gustado explayarme. Pero he temido quitar valor al último capítulo, que contiene las cuestiones esenciales de este artículo.

Los primeros capítulos presentan las bases generales de la percepción de Sri Yukteswar sobre esta era como una nueva era y para la comprensión de lo que el término nueva era implica. Los últimos capítulos se enfocan más específicamente en la misión de Yogananda en esta nueva era.

En mis artículos anteriores, a algunos lectores les quedó la impresión de que las organizaciones religiosas son un obstáculo para expandir la verdadera religión. Para que esto no ocurra, en los últimos capítulos muestro que las organizaciones religiosas también pueden ser expansivas y beneficiosas para el verdadero espíritu de Dwapara Yuga y que el mismo Paramhansa Yogananda marcó el camino para este tipo de organización.

La primera parte de lo que sigue está extraída del libro que mencioné y que espero terminar pronto. Su título provisional es, The Road Ahead: Moving into a New Age.

Pulse aquí para leer el primer capítulo

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* “New Age” en inglés. (N de la traductora)

* A.D. forma de señalar en inglés d.C. (Después de Cristo). (N. de la traductora)

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